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la Guerra de los Siete Años (1756-1763) (E. Dziembowski)


El centenario de la Primera Guerra Mundial ha dado lugar a numerosas publicaciones sobre este conflicto. Esta abundancia editorial contrasta fuertemente con la escasez de publicaciones sobre lo que se puede considerar como la verdadera Primera Guerra Mundial: la Guerra de los Siete Años (1756-1763). Edmond Dziembowski finalmente publica en Perrin la gran síntesis moderna sobre este acontecimiento demasiado a menudo olvidado.

La Guerra de los Siete Años, ¿una verdadera Primera Guerra Mundial?

En los orígenes de la Guerra de los Siete Años, con tanta frecuencia, hay un simple accidente. En 1754, en la actual Pensilvania, Joseph Coulon de Villiers, señor de Jumonville y oficial canadiense, fue asesinado por tropas comandadas por el teniente coronel Washington. Durante mucho tiempo, las circunstancias de su muerte fueron turbias, y los escritos patrióticos franceses se lo pasaron bien atacando la ferocidad británica. De hecho, hoy parecería que el asesinato de Jumonville fue el acto de un amerindio, la situación de estos pueblos indígenas se vuelve cada vez más insostenible mientras la rivalidad entre las dos potencias coloniales, Francia y Gran Bretaña, se estaba agravando. Si todos los ingredientes estaban en su lugar desde el asunto de Jumonville, no fue hasta dos años después que el conflicto tomó un giro oficial. A partir de 1756 esta guerra se inició en América, ganó terreno europeo mediante el juego de alianzas y contaminó hasta la India.

Al principio, las circunstancias parecen favorables para Francia. En Estados Unidos, los franceses pueden confiar especialmente en los amerindios para vencer al peón con túnicas rojas. De hecho, son buenos conocedores del terreno y adeptos de métodos de guerra que desconciertan al enemigo. Francia también inaugura la reversión de alianzas, encontrándose aquí haciendo causa común con Austria a pesar de intereses territoriales muy divergentes. Inglaterra, por su parte, se alió con la Prusia de Federico II. Poco a poco, especialmente con la extensión del conflicto a Europa y Asia, la situación cambió. La India francesa está perdida y, en Europa, Federico II resulta ser un adversario formidable. Estas circunstancias, mezcladas con muchas otras, llevaron a la victoria final de Inglaterra.

Sin embargo, esta guerra ha cambiado muchas cosas, tanto para el ganador como para el perdedor. En Inglaterra, la vida política se ha vuelto más radical, la prensa se ha vuelto más virulenta, la gente es ahora un elemento a tener en cuenta y no solo el parlamento. Asimismo, la cuestión de los impuestos en América, que surge a raíz de las deudas generadas por la guerra, sienta las bases de la futura Revolución Americana. En Francia, el patriotismo se ha infiltrado en todas partes, está omnipresente en el panorama cultural y literario y ya anuncia los patrones de pensamiento en funcionamiento durante la Revolución; Edmond Dziembowski muestra en particular que existen avatares de La Marsellesa de este período.

Nuestra opinión

Este libro proporciona una buena comprensión de cuán importante fue esta conflagración y cómo ayudó a dar forma a una Europa cuyas grandes potencias seguirían siendo las mismas hasta la Primera Guerra Mundial. También derrota en gran medida la idea de una "guerra de encajes" que todavía se asocia con demasiada frecuencia con el siglo XVIII.

Dziembowski también se esfuerza por mostrar el importante papel que pudo haber jugado la propaganda durante estos años. El análisis es notable y allí encontramos los temas favoritos del autor. Estas son sin duda las páginas más fascinantes. De hecho, si la producción de una síntesis moderna requería describir las diferentes fases del conflicto, esta gran obra incluye, por tanto, muchas páginas de historia de la batalla. Al hacerlo, corre el riesgo de caer de las manos de quienes no lo aprecian especialmente. Además, en la medida en que se publica en colaboración con el Ministerio de Defensa, este tropismo se explica aún más. De todos modos lo lamentamos un poco porque también parece generar un estilo bastante obsoleto con el que el autor, sin embargo, no suele estar familiarizado. Quizás deberíamos sospechar de los consejos editoriales. De hecho, este desuso también contribuye a hacer de esta obra una pieza cortada por determinados precios, en particular de la Academia Francesa. Además, no es de extrañar que ganara el Prix Guizot. Asimismo, más recientemente se le concedió el Premio Chateaubriand, otorgado por el Consejo General de Hauts-de-Seine y que nada tiene que envidiar a la Academia francesa en términos de conservadurismo. Con suerte, en el futuro, también será el trabajo más innovador de Dziembowski el que será reconocido de esta manera.

Edmond Dziembowski, La guerra de los siete años, 1756-1763, Perrin, 2015.


Vídeo: GUERRA DE LOS 7 AÑOS! (Diciembre 2021).