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Chiapas


El Chiapas boscoso es el sitio de algunas de las ruinas mayas más espectaculares de la región: en Bonampak, donde se conservan intrincados murales, y en Palenque, que se encuentra en un parque nacional. Chiapas ocupa el segundo lugar entre los estados mexicanos en la producción de cacao, el producto utilizado para hacer chocolate, y es responsable del 60 por ciento de la producción total de café de México. Otros cultivos importantes son la caña de azúcar, el banano y otras frutas. La producción anual de leche en Chiapas asciende a unos 180 millones de litros (47,5 millones de galones).

Historia

Historia temprana
Chiapa de Corzo, un asentamiento maya en el centro de Chiapas, muestra evidencia de ocupación humana desde 1400 a.C., aunque se sabe poco sobre los habitantes de esa zona. Alrededor del 600 d.C., se estableció la ciudad maya de Palenque y se iniciaron las primeras grandes estructuras. Sin embargo, gran parte de la historia temprana de la ciudad, como la del estado, sigue siendo un misterio para los arqueólogos.

Chiapas representa una pequeña porción de la región que alguna vez fue habitada por los indios mayas. Durante al menos 2000 años, la cultura maya floreció en toda Mesoamérica. Hábiles tejedores y constructores de templos, dejaron una gran cantidad de tesoros arqueológicos para que las generaciones posteriores los descubrieran y admiraran.

Los mayas que originalmente ocuparon la región fueron luego conquistados por los indios de Chiapa. La evidencia sugiere que los aztecas aparecieron en el área durante el siglo XV, aunque no pudieron desplazar por completo a la tribu Chiapa. En náhuatl, el idioma de los aztecas, Chiapas medio el lugar donde crece la chia sage.

Historia intermedia
En 1522, luego de conquistar el Imperio Azteca, Hernán Cortés envió recaudadores de impuestos a la zona que hoy es Chiapas. Poco después, Cortés envió a su emisario, Luis Marín, a la región para someter a los indígenas Tzotzile. Marín se opuso ferozmente en las tierras altas, y se enviaron refuerzos para ayudar a controlar a los nativos, muchos de los cuales eligieron el suicidio antes que ser conquistados.

Aunque el combate formal terminó en 1528, los nativos continuaron resistiendo el dominio español hasta el siglo XVII.

Si bien muchos estados mexicanos florecieron durante el período colonial español, en gran parte debido a sus recursos naturales, Chiapas, de escasos recursos, languidecía en la pobreza y el descontento. La fusión de sangre india y española que produjo la población mestiza fue menos pronunciada en Chiapas que en el resto del país. En consecuencia, la identidad de los indios de Chiapas se conservó mejor que la de las culturas vecinas. Incluso hoy en día, muchos de los grupos étnicos de Chiapas han mantenido sus culturas, tradiciones y costumbres ancestrales.

Historia reciente
Bajo el liderazgo del sacerdote católico Matías Antonio de Córdoba, Chiapas declaró su independencia de España en 1821; en 1824, el estado se unió a la alianza mexicana. La constitución de Chiapas se redactó en 1826 y el estado se incorporó por completo a México en 1841.

Los conflictos entre los terratenientes coloniales y los pueblos indígenas continuaron durante todo el siglo XIX. Sin embargo, la Revolución Mexicana, que comenzó en 1910, dejó a Chiapas prácticamente intacta.

En los años posteriores a la revolución, el Partido Revolucionario Institucional (PRI) se convirtió rápidamente en una fuerza política dominante. Al alinearse con los líderes del PRI, los terratenientes privilegiados de Chiapas bloquearon las reformas agrarias diseñadas para beneficiar a la gran población indígena. Como resultado, Chiapas se mantuvo entre los estados más pobres de México.

Chiapas hoy

En 1994 entró en vigor el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), diseñado para fomentar el comercio entre Estados Unidos, Canadá y México mediante la eliminación de aranceles y el levantamiento de muchas restricciones sobre varias categorías de bienes comerciales. En Chiapas, la aprobación del acuerdo se encontró con un levantamiento armado del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN). Aunque la revuelta llamó la atención sobre las necesidades de los indígenas, los rebeldes no pudieron vencer al gobierno del PRI.

Los zapatistas continúan buscando la autonomía gubernamental para sus comunidades y promueven la reforma social y política. A pesar de tal activismo, aún hoy la población de Chiapas es una de las más marginadas de México.

Las industrias primarias en Chiapas incluyen la producción de petróleo crudo, la manufactura, la agricultura y la exportación de café. Chiapas inauguró su primera planta ensambladora en 2002, hecho que resalta la histórica falta de industria en esta zona. El turismo, otra industria importante, atrae a innumerables visitantes al estado cada año para visitar Tuxtla Gutiérrez, San Cristóbal y otros puntos de interés.

Datos y cifras

  • Capital: Tuxtla Gutiérrez
  • Ciudades principales (población): Tuxtla Gutiérrez (503,320) Tapachula (282,420) Ocosingo (170,280) San Cristóbal de las Casas (166,460) Las Margaritas (98,374)
  • Tamaño / Área: 28,653 millas cuadradas
  • Población: 4.293.459 (censo de 2005)
  • Año de la estadidad: 1823

Hechos graciosos

  • El escudo de armas de Chiapas es rico en significado histórico. El cielo rojo representa los peligros que el estado ha superado a lo largo de su historia, y el río que fluye desde lejanas colinas verdes representa firmeza y justicia. El castillo es un símbolo de fuerza, riqueza, luz y sabiduría, y el león dorado cercano significa heroísmo. En el acantilado opuesto, la palma simboliza la victoria y la fertilidad, y el león evoca a San Cristóbal, santo protector de la antigua Real Villa de Chiapa. La corona que preside la escena refleja la noble herencia y la autoridad atemporal del estado.
  • Las selvas tropicales de Chiapas albergan miles de animales y plantas únicos, algunos de los cuales no se pueden encontrar en ningún otro lugar del mundo. La Reserva de la Biosfera El Triunfo en Chiapas, por ejemplo, alberga alrededor de 400 especies de aves, incluidas varias especies raras como la pava cornuda, el quetzal y la tangara rabadilla azul.
  • El estado tiene una de las poblaciones indígenas más grandes y diversas de México, con aproximadamente 959,000 hablantes de lenguas nativas mayores de cinco años, lo que representa una cuarta parte de la población del estado.
  • Conservation International y Starbucks Coffee se han asociado con agricultores de Chiapas para preservar la biodiversidad mediante el cultivo de café debajo del dosel del bosque.
  • El poeta Jaime Sabines (1926-1999), considerado el poeta contemporáneo más influyente de México, nació en Tuxtla Gutiérrez, Chiapas. Su trabajo celebra a la gente común en entornos comunes. Octavio Paz, el célebre escritor mexicano, llamó a Sabines "uno de los más grandes poetas contemporáneos de nuestra lengua".
  • Emiliano Zapata, figura destacada de la Revolución Mexicana de 1910, nació en Morelos, Chiapas. Zapata se ha convertido en un ícono cultural cuyas hazañas han aparecido en los cómics, la literatura histórica y de ficción, la música y el cine. En 1952, sus contribuciones a la historia de México fueron capturadas en la película hecha en Estados Unidos, Viva Zapata, que contó con Marlon Brando en el papel principal. Numerosos pueblos mexicanos, escuelas y otros sitios llevan el nombre de Zapata.

Lugares emblemáticos

Sitios arqueológicos y ruinas
Un importante destino turístico en la zona es Palenque, un sitio arqueológico maya cerca del río Usumacinta. Aunque es mucho más pequeño que los enormes sitios de Tikal o Copán, Palenque contiene algunas de las mejores arquitecturas, esculturas y relieves de estuco que jamás hayan producido los mayas.

Chinkultic es otra ruina arqueológica de tamaño moderado en el estado. Esta ciudad maya precolombina floreció en la Era Clásica Maya, que se extendió desde los siglos III al IX.

El Cañón del Sumidero
El Cañón del Sumidero fue una vez el sitio de una batalla épica entre los españoles y los indios chiapanecos. Los chiapanecos optaron por lanzarse desde los altos bordes del cañón en lugar de ser derrotados por las fuerzas españolas.

Hoy, el cañón es un destino popular para el ecoturismo. Los visitantes suelen realizar excursiones en barco por el río que atraviesa el cañón y disfrutar de la belleza natural de la zona, incluidas las numerosas aves y la abundante vegetación.

Ruinas de Bonampak
Las ruinas mayas de Bonampak en la selva tropical de Lacandona (La Selva Lacandona) presentan algunos de los mejores murales mayas que quedan. Las pinturas representadas de manera realista representan sacrificios humanos, músicos y escenas de la corte real.

GALERIAS DE FOTOS









Chiapas: una breve historia

Chiapas es el estado más al sur de México, ubicado en la frontera con Guatemala. Su capital es Tuxtla Guti & eacuterrez. Chiapas tiene un área de 28,528 millas cuadradas. Un informe de 2003 estimó que la población de Chiapas era de 4.224.800 personas (Wikpedia, 2006, párrafo 2). Chiapas generalmente tiene un clima tropical húmedo, que proporciona humedad para la vegetación diversa y las selvas tropicales, pero esta vegetación ha sido destruida casi por completo para la agricultura y la ganadería (Wikpedia, 2006, párrafo 3). Históricamente, Chiapas ha sido una región pobre y subdesarrollada. La economía se ha basado durante mucho tiempo en la agricultura y más de la mitad de la población económicamente activa está empleada en la agricultura, la pesca y la silvicultura (Encarta 2005, Chiapas, párr. 3). Como estado, Chiapas exporta productos agrícolas como café, chocolate, algodón, pescado y banano (Wikpedia, 2006, párrafo 3). Sin embargo, gran parte de la agricultura que hace la gente es suficiente para que ellos y sus familias puedan vivir. Gran parte de la agricultura se realiza en pequeñas parcelas de tierra, que fueron garantizadas a los indígenas como resultado de la Constitución mexicana creada en 1917. En 1992, se modificó el artículo que garantiza la tierra a los indígenas, haciendo que las tierras sean accesibles a las corporaciones. (Shapiro, párr. 19).


Vestido Chiapas Mexicano

La vestimenta típica de Chiapas se origina en el pueblo de Chiapa de Corzo y describe la variedad floral de la región. La blusa está confeccionada en raso (sensación de seda) con una blusa circular fuera del hombro y un volante bordado con flores. La falda es larga y holgada también de raso y también está compuesta por una serie de volantes con flores bordadas de colores.

El atuendo completo de las mujeres chiapanecas es la blusa, falda, zapatos, & # xa0xicalpextle, y trenza, aretes y collares. El xicalpextle es una artesanía típica del estado con flores estampadas. La tela del vestido suele ser negra, pero también tienen una versión con la tela de raso blanco.

Las flores del vestido son bordadas a mano por las mujeres locales de Chiapa de Corzo, y más que trabajo, consideran la confección de vestidos como un pasatiempo.

Danza Folklórica con Vestimenta Típica de Chiapas

Historia del Vestido Chiapas

El vestido hizo su aparición a principios del siglo XX y ha ido evolucionando a lo largo de los años.

Originalmente, el vestido tenía un volante bordado a mano en la blusa y la falda, y luego se le añadieron volantes adicionales y una falda más amplia.

Existe una teoría sustentada por los medios de que una compañía teatral recorrió la región en la década de 1920. Durante su actuación en la ciudad de Chiapa de Corzo cantaron una canción que llamaron "Las Chiapanecas" que significa "Las Mujeres de Chiapas". En agradecimiento, el pueblo presentó una versión de la vestimenta típica chiapaneca actual. El vestido presentado fue una creación de Otilia Grajales de Cuesta, y ahora es reconocida como la diseñadora original de este ícono del estado de Chiapas.

Aproximadamente en el mismo período de tiempo se creó el baile típico de la canción y hoy es parte del repertorio de conjuntos folclóricos mexicanos.

El vestido es difícil de falsificar porque el vestido original de Chiapas está bordado a mano con grandes lazos y por lo tanto la diferencia de calidad sería evidente.

La versión original más simple del vestido fue utilizada como prenda de todos los días por las mujeres de la región. Hoy, a medida que se ha vuelto más sofisticado, es utilizado por mujeres en todo México para ocasiones especiales como celebraciones de XV cumpleaños para niñas, bodas y otros eventos especiales. El vestido también es muy utilizado en la Gran Fiesta de Chiapa de Corzo. El asombroso diseño ha llegado a la escena internacional, donde ha ganado el reconocimiento en todos los países.

Los diseñadores y confeccionistas de este hermoso vestido ahora tienen sus tiendas cerca de las plazas en los tradicionales pueblos del estado de Chiapas comercializando su producto.


La rebelión en Chiapas

La rebelión de los mayas en Chiapas se presentó como un levantamiento indígena contra las inequidades del trato a Chiapas por parte del gobierno central. En realidad, se parecía más a un truco publicitario organizado por activistas radicales de la Universidad Autónoma Metropolitana de México en la Ciudad de México. Estos marxistas-maoístas eran parte de las Fuerzas de Liberación Nacional (NLF), un antiguo grupo guerrillero de izquierda radical, que estaba cansado de su falta de éxito en levantar un movimiento de masas en la ciudad. A principios de la década de 1980, estos maoístas se mudaron a Chiapas para encontrar soldados que pudieran liderar. Eligieron Chiapas porque las personas que estaban aisladas eran ingenuas sobre las perspectivas de éxito de un levantamiento guerrillero. Este fue otro caso de explotación de los nativos de Chiapas por parte de gente de la Ciudad de México. En este caso, la explotación de los mayas por parte de los activistas radicales de la Ciudad de México involucró usarlos para matar y ser asesinados, una explotación aún más atroz que la de los funcionarios del gobierno que tomaron los fondos mayas en lugar de sus vidas.

Los activistas radicales llamaron a su organización Frente Zapatista de Liberación Nacional. El nombre, así como todo lo demás sobre la organización, fue elegido por su valor publicitario. Después de diez años de presentarse como preocupados por el bienestar de los mayas, los activistas ganaron la lealtad de varios grupos tribales en Chiapas. Fue entonces cuando los activistas decidieron explotar la confianza que habían ganado al organizar una rebelión de trucos publicitarios el día en que la atención mundial se centraría en México como resultado de la activación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte, el 1 de enero. 1994.

Bajo la dirección de Rafael Sebastián Guillén Vicente la milicia maya tomó el control de varias ciudades de Chiapas. Si bien la toma de posesión se llevó a cabo generalmente sin derramamiento de sangre, hubo varias personas muertas. Una vez completadas las adquisiciones el plan era presentar a un grupo de mayas como los líderes de la rebelión pero la tentación de la publicidad era demasiado grande y Guillén Vicente no pudo resistir el foco. Pronto lo dominó llamándose a sí mismo Subcomandante Marcos. Llevaba un pasamontañas negro para ocultar su identidad mientras dejaba fotografiar a los mayas para identificarlos en el futuro.

El supuesto liderazgo de la rebelión se llamó Comité Clandestino. Andrés Oppenheimer, un periodista que entrevistó al subcomandante Marcos y a los miembros del Comité Clandestino, señaló que para llegar a hablar con Marcos tuvo que pasar por extensos procedimientos de seguridad y múltiples registros corporales, pero para hablar con miembros del Comité Clandestino había sólo para caminar hacia ellos, incluso desde atrás, y tocarles en el hombro.

Es notable que la acción inicial no provocó levantamientos populares en todo Chiapas. En cambio, sólo se tomaron cuatro ciudades y todas fueron tomadas por las tropas entrenadas y dirigidas por los izquierdistas de la Ciudad de México. En las localidades de Altimirano y Ocosingo lucharon contra los revolucionarios liderados por la izquierda. En la ciudad de Oxchuc, los residentes impidieron el regreso de los revolucionarios liderados por la izquierda.

La naturaleza de las acciones guerrilleras de Chiapas como una farsa izquierdista de la Ciudad de México se revela incuestionablemente en la consigna de que es una lucha contra neoliberalismo. Si bien eso puede significar algo para los izquierdistas urbanos, es completamente ajeno a la situación en Chiapas. Este eslogan inapropiado recuerda a los eslóganes utilizados por el Sendero Luminoso liderazgo en Perú que se refería a elementos de la Revolución Cultural en China, algo que carecía de sentido en el contexto peruano.

Los mayas de Chiapas, Guatemala, Yucatán y otros lugares tienen quejas fuertes y legítimas contra sus gobiernos locales y nacionales. ¿Tienen las rebeliones locales algo que ofrecer al pueblo oprimido además de la muerte y las privaciones? No, en el mejor de los casos, la supuesta rebelión crea una organización terrorista cuyas acciones no tienen valor militar, solo un valor publicitario. La publicidad podría tener algún valor político si genera concesiones y compromisos por parte del gobierno mexicano, pero los líderes izquierdistas de la Ciudad de México, como era de esperar, no están dispuestos a aceptar las concesiones que el gobierno nacional está dispuesto a ofrecer. Eso cerraría su pequeña revolución. El recuento de cadáveres de los mayas sigue aumentando a medida que las unidades paramilitares se vengan de los mayas. Y la base del ejército de izquierdas probablemente nunca recuperará sus almas después de haber cometido atrocidades como matar a otros mayas que se negaron a unirse a ellos.


Chiapas: Indígena por siempre

En las últimas décadas, el estado de Chiapas, una región de la República Mexicana abandonada y oprimida durante mucho tiempo, ha sido lanzado al escenario mundial y al centro de atención de los medios de comunicación. La atención prestada a la situación política en Chiapas ha provocado un gran interés por la difícil situación de los pueblos indígenas de ese estado. Pero la comprensión de la situación actual en este estado sureño requiere una revisión de su historia y su compleja diversidad étnica.

Si bien muchos estados mexicanos florecieron durante el período colonial español, en gran parte debido a su riqueza mineral o potencial agrícola, Chiapas, muy al sur y aparentemente sin recursos minerales, languidecía en la pobreza y el descontento. El mestizaje y la asimilación que tuvieron lugar en la mayoría de los estados mexicanos transformaron la identidad del indio mexicano en el mestizo mexicano. Y, con la independencia, el mestizo mexicano se convirtió en ciudadano de la República Mexicana.

Sin embargo, el proceso de mestizaje no estaba tan extendido o generalizado en Chiapas como lo había sido en el norte. Como resultado, la identidad indígena de los indios de Chiapas, aunque fue alterada, no evolucionó de la misma manera que lo hizo en la mayor parte de México. Si bien muchos de los otros estados mexicanos fueron testigos de la asimilación, explotación y desaparición cultural de sus grupos indígenas, muchos de los grupos étnicos de Chiapas han mantenido sus antiguas culturas, tradiciones y costumbres. Como tal, Chiapas cuestionó su posición como parte de México, pero nunca abrazó totalmente a su vecino maya del sur, Guatemala. En esencia, el Estado ha conservado una identidad indiscutible: Chiapas es siempre indígena.

Descripción del Estado

El Estado de Chiapas está ubicado en el extremo sur de México y comparte sus fronteras con los estados de Tabasco al norte, Veracruz-Llave al noroeste, Oaxaca al oeste y la nación de Guatemala al sureste. Chiapas también comparte una extensa costa con el Océano Pacífico en su suroeste.

Como el décimo estado más grande de la República Mexicana, Chiapas ocupa 73,311 kilómetros cuadrados, ocupando el 3.7% del territorio nacional de México. El estado se divide en un total de 111 municipios (el equivalente mexicano de los condados), con capital en Tuxtla Gutiérrez

En 2010, Chiapas, el séptimo estado mexicano más poblado, tenía una población de 5,217,908. Su capital, Tuxtla Gutiérrez, tenía una población de 537,102 habitantes, lo que representa el 10.3% de la población total del estado, se cree que Chiapas recibió su nombre de la antigua ciudad de Chiapan, que probablemente se derivó de las palabras náhuatl, “Chia” (una forma de salvia) y “apan” (en el río), que, cuando se combinan, significan “Río Chia”.

Provincias fisiográficas

La superficie del Estado de Chiapas es parte de las siguientes tres provincias fisiográficas, como se discute a continuación y se ilustra en el mapa a continuación:

  • Llanura Costera del Golfo Sur (Llanura Costera del Golfo Sur)ocupa el 5,87% del estado. La Llanura Costera está representada por las Llanuras Aluviales del Norte en el extremo norte de Chiapas. El terreno es llano pero tiene huecos en los que se acumula agua durante la época de lluvias.
  • La Sierra de Chiapas y Guatemala ocupa el 63.02% del territorio del estado:Paralelamente al llano, corre la Sierra Madre de Chiapas, sobre la cual se encuentran las mayores altitudes del estado, como el volcán Tacaná, el cerro Mozotal y el cerro Tres Picos.
  • La Cordillera CentroamericanasLa provincia ocupa el 31.11 del territorio e incluye la Depresión Central de Chiapas, el Macizo Central, así como las montañas del norte y este. La Depresión Central se ubica en el centro del estado, formando una extensa zona semiplana donde se delimitan diferentes valles. El Macizo Central, también llamado Altiplano Central, es una región de alta montaña. El terreno de las Montañas Orientales incluye varias cadenas montañosas paralelas.

El Mundo Maya

Se cree que el nombre Chiapas se deriva de la antigua ciudad de Chiapan, que en náhuatl significa el lugar donde crece la chía salvia. Chiapas en sí es simplemente una parte de la gran región que fue habitada por los indios mayas. La antigua cultura maya floreció en una gran parte de la actual Guatemala, Belice, El Salvador, el oeste de Honduras y los cinco estados mexicanos de Yucatán, Quintana Roo, Tabasco, Campeche y Chiapas. En total, el territorio ocupado por los mayas tenía probablemente unos 500.000 kilómetros cuadrados de superficie y a veces se lo denomina colectivamente como El Mundo Maya (El Mundo Maya).

Durante al menos dos mil años, la cultura de los indios mayas floreció en toda Mesoamérica. Los mayas se ganaban la vida con la agricultura, la caza y la pesca. También fueron hábiles tejedores y constructores de templos que dejaron un tesoro de sitios arqueológicos para que las generaciones posteriores los admiraran. Un mapa del área cultural maya del sitio web "Civilización maya" de Maggie Rost

Los periodos mayas

El “Período Clásico” maya tuvo lugar entre los años 300 y 900 d.C. y cubrió la mayor parte del área actualmente reconocida como El Mundo Maya. Fue seguido por el "Período Post-Clásico" que duró aproximadamente desde el año 1000 d.C. hasta el 1500 d.C. A partir del año 500 a.C., los asentamientos mayas experimentaron una expansión demográfica que continuó durante más de un milenio. Durante este tiempo, asentamientos mayas de una amplia zona, incluyendo toda la actual Península de Yucatán, así como Chiapas, Tabasco y el norte de Centroamérica.

Las lenguas mayas

El grupo lingüístico maya se ha dividido en varios grupos: los grupos lingüísticos huasteca, yucateco, maya occidental y maya oriental. los Huastecos representan una extensión norteña del pueblo maya que se asentó en la actual Veracruz. los Maya occidental El grupo lingüístico consta de varios grupos lingüísticos importantes (tzeltal, tzotzil, chol, tojolabal, chuj, kanjobal, jacalteco, chontal y motozintlec), la mayoría de los cuales se hablan en Chiapas y Guatemala.

los Yucateco El idioma se hablaba y se habla en gran parte de la península de Yucatán, que actualmente incluye tres estados mexicanos (Yucatán, Campeche y Quintana Roo) y el norte de Belice y Guatemala.

Dispersión de las lenguas mayas

Los estudios lingüísticos han sugerido que hubo un punto de dispersión desde la protocomunidad más antigua de hablantes de maya en lo que ahora es el Departamento de Huehuetenango en el noroeste de Guatemala alrededor del 2600-2400 a.C. Se cree que la migración huasteca abandonó la protocomunidad alrededor del 1300 a.C. y se trasladó al noreste. La migración yucateca tuvo lugar alrededor del 1400 a.C., también hacia el norte.

El siguiente mapa muestra la diferenciación lingüística maya comenzando con la lengua proto-maya en Guatemala, a medida que se ramificaba en las ramas Huasteco (1300 aC), Yucateco (1400 aC) y Tzeltalano (200 dC) [Wikipedia, “Mapa de la Migración de las Lenguas Mayenses ”. En línea: https://es.m.wikipedia.org/wiki/Archivo:Mapa_Migracion_Lenguas_Mayenses.svg.]

Las lenguas mayas occidentales

Las lenguas mayas occidentales más comunes son el tzeltal y el tzotzil. Sin embargo, otras lenguas mayas occidentales que se hablan en Chiapas incluyen chontal, chol, tojolabal, chuj, kanjobal, acatec, jacaltec y motozintlec.

Chiapas Indígena en Contacto

El siguiente mapa es una ilustración aproximada de los numerosos territorios tribales en Chiapas durante la década de 1520, cuando los españoles ingresaron por primera vez al estado:

El primer contacto entre los españoles y la gente de Chiapas se produjo en 1522, cuando Hernán Cortés envió a los recaudadores de impuestos a la zona después de que el Imperio Azteca fue conquistado y desmantelado. Poco después, en 1523, Luis Marín, uno de los oficiales de Cortés, llegó a Chiapas para iniciar la conquista española en esa zona. Aunque Marín pudo pacificar a algunos de los grupos indígenas, sus fuerzas se encontraron con una feroz resistencia de los indios tzotziles en las tierras altas.

Marín no pudo controlar por completo a los nativos de Chiapas después de tres años. Para terminar el trabajo, los españoles enviaron una nueva expedición militar al mando de Diego de Mazariegos. Pero, ante la captura y la esclavitud, muchos guerreros indígenas prefirieron la muerte a la pérdida de la libertad. En la Batalla de Tepetchia, muchos indígenas saltaron a la muerte en el Cañón del Sumidero, en lugar de someterse a los invasores extranjeros.

Sin embargo, gradualmente, la resistencia indígena se debilitó y el control español se estableció en la mayor parte de Chiapas. A fines de 1528, la conquista de Chiapas se completó, con los indios tzotzil y tzeltal sometidos. El 31 de marzo de 1528, el capitán Mazariegos estableció la Ciudad Real en el Valle de Jovel. Ciudad Real - que fue más tarde rebautizado como San Cristóbal de las Casas - Sería la capital de la provincia durante 364 años.

Los indios tzotzil, a veces llamados Quelene y Chamula - regiones ocupadas principalmente a lo largo del Río Grande en el centro de Chiapas, al este de los indios chiapanecos, según Peter Gerhard, en su libro La frontera sureste de la Nueva España, había “al menos siete unidades políticas tzotziles, cada una con un gobernante (aghauh) que, con sacerdotes y menor nobleza, residían en un asentamiento central que a menudo ocupaba un promontorio fortificado, las casas de los campesinos estaban esparcidas debajo, cerca de sus campos ".

Una importante comunidad comercial cerca del centro del área tzotzil, Zotzlem (Zinacantán), probablemente era una guarnición azteca en el momento del contacto con los españoles. Aunque el tzotzil se habla en muchas partes de Chiapas hoy, es predominante en los municipios del altiplano occidental.

En el momento del contacto, los indios tzeltal (o tzental) se ubicaron en el este de Chiapas, noreste de los chiapanecas y entre el río San Pedro y el río Grande. También conocido como Zendal, los tzeltales estaban divididos en cuarenta y cinco estados autónomos y tenían una "organización política y un patrón de asentamiento" similar al tzotzil.

Los mayas chol lacandones, que vivían como agricultores primitivos, ocuparon áreas a lo largo del río Usumacinta en el este de Chiapas. Gerhard escribe que las “aldeas dispersas” de los chol lacandones “pueden haberse extendido hacia el norte hasta una frontera común con los zoque y los chontales de las cercanías. de Palenque ”, cerca de la frontera con Tabasco.

En el suroeste vivían los lacandones de habla chol y el acala (un dialecto del chol). Los chol habitaban originalmente los pequeños pueblos de la zona lacandona cerca de San Quintín, pero en 1564 los misioneros católicos los trasladaron a Ocosingo, Bachajón, Tila, Tumbala y Palenque. En los años siguientes, la mayoría de los chol permanecieron en las regiones montañosas.

Coxoh - Tojolabal

Al sur y al este de la región tzeltal vivía un pueblo que hablaba el idioma coxol. Se cree que el idioma coxol está relacionado con el idioma tojolabal moderno, que pertenece a la familia lingüística kanjobalan-chujean del grupo lingüístico maya. Los chol y coxol que vivían en Comitán en el siglo XVIII necesitaban comunicarse.

Las tribus chiapanecas que vivían en el norte de Chiapas en el momento del contacto hablaban una lengua oto-mangueana y, según Peter Gerhard, “formaban una unidad política discreta gobernada por una oligarquía sacerdotal de la que se elegían anualmente dos caciques con funciones administrativo-militares. . " Su asentamiento central (Chiapan) estaba ubicado cerca del sitio actual de Chiapa de Corzo. Gerhard explica que “los chiapanecos eran un pueblo beligerante en general en malos términos con sus vecinos de todos lados”.

Se cree que los chiapanecos se asentaron en el valle central y el extremo occidental del valle de Grijalva en algún momento después del 500 d.C., posiblemente viniendo del centro de México. A fines del siglo XV, Chiapa de Indios se había convertido en una potencia regional gracias a su comercio con el creciente Imperio Azteca. A partir de 1552, Chiapas de los Indios se conoció como Chaia de la Real Corona, y hoy se conoce como Chiapa de Corzo. El estado de Chiapaneco había subyugado a los pueblos zoques cercanos y estaba en proceso de extender su jurisdicción a las tierras altas, especialmente sobre los lechos de sal controlados por Zinacantán.

El pueblo zoque vive en el noroeste de Chiapas y en las comunidades vecinas de Tabasco y Oaxaca. Los zoques, como los chiapanecos, no hablaban una lengua maya. En cambio, hablaban un idioma perteneciente al Grupo Lingüístico Mixe-Zoque. A partir de las incursiones chiapanecas en el período prehispánico, el territorio zoque se redujo enormemente a lo largo de los siglos. Cuando llegaron los españoles, el zoque se adaptó al control español con una mínima resistencia.

Peter Gerhard afirma que "políticamente, los zoques estaban divididos en muchos estados autónomos de diverso tamaño, cada uno con un centro ceremonial-administrativo con asentamientos subordinados dispersos". Mientras que las comunidades zoque cercanas a Chiapan estaban "controladas o en guerra con los chiapanecos", las comunidades del sur (Sayula, Ixtapangajoya) "estaban bajo la influencia política del estado de habla náhuatl de Cimatán en Tabasco".

La Encomienda

La administración colonial española introdujo rápidamente la encomendero sistema en Chiapas, reduciendo virtualmente a la población indígena a la esclavitud y la servidumbre. Obligados a pagar tributo dos veces al año, los nativos de Chiapas llevaron una corriente oculta de resentimiento de una generación a otra, lo que llevó a la revuelta de las comunidades tzeltales en Los Altos en 1712. Pronto, los tzoltziles y choles se unieron a los tzeltales en rebelión, pero dentro de poco. un año, el gobierno pudo extinguir la rebelión.

Chiapas, México y Guatemala

Según un censo de 1814, aproximadamente 130.000 personas habitaban Chiapas. Esta población estaba compuesta por 105.352 indios, 21.477 mestizos y 3.409 españoles. A fines del siglo XVIII, varios agricultores y ganaderos españoles y mestizos se habían dirigido a Chiapas. Estos recién llegados se convirtieron en un grupo de élite de familias terratenientes ricas que expandieron constantemente sus propiedades, privando gradualmente a las comunidades indígenas de sus tierras tradicionales antes y después de la independencia.

En 1821, México se convirtió en un país independiente. El 1 de septiembre de 1821, Chiapas declaró su aceptación del Plan de Iguala de México, esperando que la vecina Guatemala hiciera lo mismo. Y el 3 de septiembre de 1821, Chiapas declaró oficialmente su separación del imperio español. However, during 1823, Guatemala became part of the United Provinces of Central America, which united to form a federal republic that would last from 1823 to 1839. With the exception of the pro-Mexican Ciudad Real, many Chiapanecan towns and villages favored a Chiapas independent of México and some favored unification with Guatemala. At the same time, the elite classes of Chiapas openly pushed for incorporation into México. In July 1824, the Soconusco District of southwestern Chiapas split off from Chiapas, announcing that it would join the Central American Federation.

In September 14, 1824, following a referendum on either joining Federal Republic of Central America or México, the government of Chiapas endorsed the state’s incorporation into México. But, the Soconusco District maintained its neutral status for eighteen years until 1842, when Oaxacan forces under General Santa Anna occupied the province. After the completion of the military occupation, Santa Anna declared that Soconusco had been reincorporated into the Mexican Republic. Guatemala did not recognize this action until 1895.

However, even after the reincorporation of Soconusco, the Mayan states of México continued to forge a separate path from the rest of the country. The predominantly Mayan state of Yucatán rose in rebellion in 1839 and declared independence from México on May 31, 1841. Reincorporated into México in December 1843, the state declared independence again in 1846, although it was reincorporated soon after. From 1847 to 1855, the “Caste War” ravaged the Yucatán Peninsula, causing many Caucasian inhabitants to flee. Discontent of a similar kind brewed in the highlands of Chiapas, where the Mexican Government feared and suspected the emergence of a second “caste war.” From 1868 to 1872, the Tzotzil rebelled, but Government control was eventually reestablished.

Chiapas in the 1895 Census

The census of 1895 provided us with the first window into the condition of the indigenous languages spoken in Chiapas before the dawn of the Twentieth Century. As noted in the following table, Tzotzil and Tzetzal were the two most common languages spoken by 68% of the indigenous speaking people in the State:


Brief Historical Background to the Zapatista Movement

The term “Zapatistas” broadly refers to the group of people participating in the anti-globalization struggle for democracy and land reform in Chiapas, Mexico, organized around the EZLN (Zapatista National Liberation Front). With the goal of disrupting the state and creating a space for the “democratization of democracy,” the EZLN guerrilla forces, in cooperation with indigenous peoples, incited a rebellion in San Cristobal de las Casas, Chiapas on January 1, 1994 (Carvey, 1998). Though the signing of NAFTA is generally agreed to be the most direct catalyst for the rebellion, additional significant factors include “a combination of ecological crisis, lack of available productive land, the drying up of nonagricultural sources of income, the political and religious reorganization of indigenous communities since the 1960s, and the re-articulation of ethnic identities with emancipatory political discourses” (Harvey, 1998).

Subcomandante Marcos, the most prominent and frequently identified member of the EZLN leadership, described the Zapatista cause in the following declaration:

We, the men and women of the EZLN, full and free are conscious that the war that we have declared is a last resort, but also a just one. The dictators have been applying an undeclared genocidal war against our people for many years. Therefore we ask for your participation in and support of this plan that struggles for work, land housing, food, healthcare, education, independence, freedom, democracy, justice, and peace. We declare that we will not stop fighting until the basic demands of our people have been met by forming a government of our country that is free and democratic.
—First Declaration from the Lancandon Jungle

Additional Quotations that Illuminate Significant Facets of the Zapatista Movement

[We call for the formation of] a political force that does not aim to take power, a force that is not a political party….A political force that can organize the demands and proposals of the citizens so that those who govern, govern by obeying.
—EZLN, Fourth Declaration of the Lacandon Forest, Chiapas, January
1996

So what we have here is a drawing of a pocket of resistance. But don't attach too much importance to it. The possible shapes are as numerous as the forms of resistance themselves, as numerous as all the worlds existing in this world. So draw whatever shape you like. In this matter of pockets, as in that of resistance, diversity is wealth.—Subcomandante Marcos, “The Fourth World War Has Begun,” Chiapas, 1997

"The voices of indigenous people in Mexico have been either passively ignored or brutally silenced for most of the last five hundred years. Indigenous lands and resources have been repeatedly stolen and the people themselves exploited under some of the worst labor conditions in Mexico. The official policies of the Mexican state have been largely oriented toward assimilation, with only lip service given to the value of the country's diverse ethnic, cultural and linguistic heritage.”
—Harry M. Carvey Jr., “The Zapatista Effect”, 1998


The Last of the Mayans: Preserving Chiapas’ Indigenous Languages in the 21st Century

On January 1, 1994, indigenous members of the Zapatista Army of National Liberation (EZLN) marched into the city of San Cristobal de Las Casas in the state of Chiapas, Mexico the same morning that the North American Free Trade Agreement (NAFTA) went into effect.[i] This past spring, thousands of teachers belonging to the National Organization of Education Workers (CNTE) took to the streets of the nearby state capital, Tuxtla Gutierrez, to protest President Enrique Peña Nieto’s signature education reform.[ii] Separated by two decades, these movements seem to have little in common. The Zapatistas worried that a NAFTA-required constitutional amendment, which permitted the privatization of ejidos (communal lands), would lead to greater property concentration.[iii] Today’s opponents of education reform fear that new teacher evaluation requirements threaten the jobs of indigenous instructors, who are vital to communities in which many parents do not speak Spanish.[iv] Their core concern, however, was and is the same: that Mexico’s economic and social reforms have consistently neglected the values, cultures, and traditions of its native people.

Language is one of the most important components of a people’s identity and culture. Although Spanish is by far Mexico’s predominant language, 7 million Mexicans speak one of the country’s more than 60 indigenous tongues. The Zapatista Uprising brought new attention to indigenous language rights, resulting in the 2003 General Law on the Linguistic Rights of Indigenous Peoples, which guaranteed linguistic equality in education, public services, and mass media.[v] Since then, Chiapas’ indigenous languages, if not those elsewhere, have experienced remarkable stability. While it is difficult to attribute this maintenance solely to a relatively new national piece of legislation, there can be little doubt that the cultural and political awakening that preceded the law’s enactment reinforced Chiapas’ native tongues in a way that did not occur elsewhere.

Located on Mexico’s southern border with Guatemala, Chiapas is among the poorest and slowest growing states in the Mexio. Improvements in education, gender equality, and urbanization are much needed. Unfortunately, each of these changes is likely to threaten the continuity of the state’s indigenous languages. Granting greater autonomy to indigenous communities and supporting natives who migrate to urban centers would mitigate the effect of such reforms. Failure to promote inclusive development not only threatens Chiapas’ linguistic diversity but also its social order. As history has shown, if the state’s indigenous people feel marginalized by reform, they will not hesitate to defend their way of life at all costs.

The National Decline in Indigenous Languages

As of the most recent census, indigenous language speakers make up 6.6 percent of Mexico’s population, down from 10.4 percent in 1960.[1] Recently, the decline has been particularly sharp in states such as Oaxaca and Yucatan, which both have large indigenous populations. Furthermore, over the past half century, the percentage of indigenous language speakers who cannot speak Spanish (monolinguals) has been cut in half. Today, just 6 percent of Mexican teenagers speak an indigenous language of which only 8 percent are monolingual.[vi]

Chiapas’ Indigenous Languages: Staying Strong

In Chiapas, however, indigenous languages have shown remarkable persistence. Over one million Chiapans, 27 percent, speak an indigenous language, up from 26 percent in 1990. Most notably, 34 percent of the state’s native language speakers are unable to speak Spanish, the highest rate of monolingualism in Mexico. Chiapas is home to five major languages: Tzeltal, Tzotzil, Chol, Tojolabal, and Zoque. The map below shows the most common language in each municipality.[2]

Though not Mexico’s largest indigenous languages—Náhuatl, Maya, and Mixteco have the most total speakers—Chiapas’ Amerindian tongues stand apart on key indicators of vitality including monolingualism, growth rate, home usage, and geographical permanence. In a chapter for Margarita Hidalgo’s Mexican Indigenous Languages at the Dawn of the Twenty-First Century, Barbara Cifuentes and José Luis Moctezuma used data on these indicators from the 2000 Census to sort 27 native languages into three categories of vitality. Tzeltal, Tzotzil, Chol, and Tolojabal were all placed in the highest category.[vii]

The Plight of Chiapas

While Chiapas’ indigenous languages remain vibrant, those who speak them are among the poorest in Mexico. Chiapas’ has the lowest GDP per capita and slowest growing economy of any Mexican state.[viii] Conditions for indigenous speakers are worse still. The average income per capita in indigenous municipalities[3] is just $3,314 USD,[ix] a third of the statewide figure and comparable to that of the Ivory Coast.[x] Also, indigenous municipalities’ average human development index, which combines measures of income, health, and education, is on par with that of Pakistan.[xi] This evidence does not prove a causal relationship between indigenous language usage and underdevelopment. Instead, both phenomena may be linked by a series of underlying factors that sustain each.

Factors Sustaining Underdevelopment

To raise incomes and promote development, Chiapas must address alarming deficits in education, gender equality, and urbanization.

In education, Chiapas’ indigenous youth trail behind their non-indigenous peers. In 2010, just 72 percent of 20 to 24-year-olds living in indigenous municipalities had completed primary school compared to 85 percent of those in the remaining municipalities. But education has improved. In 1990 just 31 percent of indigenous 20 to 24-years-olds had completed primary school.

Expanding education is vital for economic advancement. According to researchers at the Harvard Center of International Development, holding other variables constant, one additional year of education correlates with an 11.3 percent increase in income.[xii] But much of these gains only come with a university degree. Chiapas’ short-run return on staying in school is the lowest in Mexico, with those finishing the equivalent of high-school earning just 7.5 percent more than those completing primary education.[xiii]

Another problem facing indigenous communities is gender inequality. Indigenous female school attendance is 6.3 percentage points less than male attendance, a gap twice that which exists in Chiapas’ overall population.[xiv] One consequence is that only 73 percent of young female indigenous language speakers report Spanish-speaking ability, well below the figure for young men. Lastly, at around 20 percent, Chiapas has the lowest rate of female labor force participation in all of Mexico.[xv] A paucity of women in the workplace is not unique to the state’s indigenous communities and can be explained by a general lack of salaried positions, particularly in rural areas.[xvi]

Fortunately, education for indigenous females is expanding rapidly. Since 2000, the percentage of young women in indigenous municipalities who have received at least a primary school education rose from 41 to 74 percent.[xvii] This increase is not just significant as a matter of human rights. Promoting gender equality can help unlock a community’s full economic and social potential. For households, adding a second breadwinner supplements existing income. But improving women’s education is also an investment in future generations. Educated mothers improve the conditions of early-life development and are more active in their child’s schooling.

A final hindrance for indigenous Chiapans is an aversion to migration. Only a small percentage of Tzeltal and Tzotzil speakers live outside of the state and just 7 percent of the state’s indigenous language speakers reside in one of the four largest cities that are home to a quarter of the total population. Although, census data often fails to register temporary migrants and does not account for the sizeable exodus to the United States, Chiapas has definitely experienced far less migration than its neighbors, who also have large indigenous populations.

The unwillingness or inability of Chiapas’ indigenous speakers to move forms a barrier to economic advancement. Remittances from migrant relatives are an important component in a Mexican family’s household income.[xviii] Furthermore, there are significant wage disparities across the nation and even within the state of Chiapas that migrants could take advantage of. For instance, income per capita in the city of San Cristobal de Las Casas is four times that of the average indigenous community.

Yet, Chiapas remains the only state in the country in which the majority of citizens reside in rural localities. According to researchers on the Harvard Chiapas Project, “services and public transfers…help sustain rural communities [whose residents] would otherwise be obligated to move to urban centers.” At the same time, however, these academics acknowledge that, despite higher wages, urban areas currently lack “sufficient opportunities to induce migration.”[xix]

The Effect of Development on Indigenous Languages

Addressing poor education, gender inequality, and rootedness will likely weaken Chiapas’ indigenous languages.

In a 1990 study, University of Minnesota professors Robert McCaa and Heather Mills found that almost 100 percent of indigenous Chiapan children who attend school become bilingual in Spanish.[xx] Bilingualism in one generation often leads to language loss in the next. In a 2010 paper, Hirotoshi Yoshioka of the University of Texas demonstrated that children of bilingual primary school graduates are significantly less likely to retain the indigenous language than those of monolingual uneducated parents.[xxi]

Promoting gender equality in educational attainment and workforce participation could be equally detrimental to native languages. McCaa and Mills find that, regardless of schooling, 25 percent of indigenous children with a bilingual mother lose their indigenous language abilities.[xxii] The next generation of indigenous mothers will be far more bilingual than previous ones, making it likely that the first words their children hear are of Spanish, rather than of Mayan origin.

But migration has the potential to be most damaging to indigenous languages. According to the 2010 census, over 90 percent of Tzotsil and Tzeltal speakers living outside Chiapas are bilingual. Some of this is self-selection but not all. Holding a number of variables constant, Yoshioka found that indigenous children growing up in urban centers were three times less likely to retain their native language than their rural peers.[xxiii]

A Plan for Inclusive Development

However, in expanding education, fighting for women’s rights, and encouraging urbanization, Chiapas need not sacrifice its native languages to history. Smart policies could reduce language loss and preserve Amerindian tongues for generations to come.

A good start would be to increase the autonomy of indigenous communities, one of the principle demands of the Zapatista movement. In Chiapas, decisions concerning education, social welfare, infrastructure, and land usage are too often made by the state or federal government with little input from indigenous groups.[xxiv] The exclusion of native language speakers from the political process is evident in the fact that the Chiapan state constitution was only translated into the major indigenous languages this year.[xxv] Such marginalization has a history of ending poorly. In July, indigenous protesters killed the mayor of San Juan de Chamula who claimed to lack money for promised projects.[xxvi] Greater autonomy for indigenous groups would allow them to manage their own development. They could collect and allocate resources to the projects they deem most important, while courting potential business investors on their own terms.

Bilingual education is one area in which the devolution of power would help to preserve indigenous languages. Many teachers within indigenous communities are state-hired Spanish speakers who cannot provide a genuine bilingual environment. Furthermore, most schools lack texts written in indigenous languages, ensuring that advanced subjects are only taught in Spanish.[xxvii] With greater autonomy, communities could hire indigenous teachers, construct schools within their own villages, and obtain native language texts. In regard to this last initiative, the state government could also play an active role in the translation and publication of subject material and classic literature in indigenous languages. These measures would allow Chiapan students to stay in school longer (through high school) while keeping indigenous languages strong.

State and local governments should also support native language speakers who move to urban areas. Insufficient bilingual services make it difficult for such migrants to access public goods and navigate government bureaucracy. Furthermore, widespread discrimination contributes to a hostile environment in which indigenous people often shy away from using their native language. More could be done to recognize and celebrate indigenous languages within urban environments. Policies that ensure bilingual services, fight discrimination in the workplace and classroom, and strengthen urban indigenous communities might stem the language loss correlated with migration.

It would be unreasonable to expect that further development in Chiapas will have no effect on indigenous languages. Education, gender equality, and migration all work against the recent pattern of language stability. But policies that increase the autonomy of indigenous communities and fight the stigma associated with urban migration could allow indigenous speakers to advance socially and economically without having to abandon their native tongues. If done right, indigenous languages can be preserved throughout the 21 st century and Chiapas will avoid the type of violent pushbacks that have characterized its recent history.

By Jordan Bazak,Research Associate at the Council on Hemispheric Affairs

Original research on Latin America by COHA. Please accept this article as a free contribution from COHA, but if re-posting, please afford authorial and institutional attribution. Exclusive rights can be negotiated. For additional news and analysis on Latin America, please go to LatinNews.com and Rights Action.

Featured image: Palenque, Chiapas. Taken from Flickr.

[1] All data, unless otherwise cited, comes from Mexico’s census bureau, the National Institute of Statistics, Geography, and Information (INEGI). Tables are available for download at the following link (http://www.beta.inegi.org.mx/proyectos/ccpv/2010/).

[2] This map was inspired by La Población Hablante de Lengua Indígena de Chiapas, a report released by the Mexican Census Bureau (INEGI) in 2004 using 2000 Census Data. The original can be found on page 7 here (http://docplayer.es/14571822-La-poblacion-hablante-de-lengua-indigena-de-chiapas.html). Using ArcGIS and data from the 2010 census, I construct an updated version.

[3] Indigenous municipalities are defined as municipalities in which over 50 percent of the population reported speaking an indigenous language in the given census year. This sample has remained remarkably consistent over the past two decades with somewhere between 30 and 35 municipalities depending on the Census.

[i] Will Grant, “Struggling on: Zapatistas 20 years after the uprising,” BBC, January 4, 2014. Accessed September 1, 2016. http://www.bbc.com/news/world-latin-america-25550654.

[ii] Isaín Mandujano, “Thousands of Chiapas teachers initiate a strike,” Chiapas Support Committee, May 16, 2016. Accessed September 1, 2016. https://chiapas-support.org/2016/05/16/thousands-of-chiapas-teachers-initiate-a-strike/

[iii] Greg Campbell, “The NAFTA War,” Center for the Advancement of Journalism, July 29, 1996. Accessed September 1, 2016. http://www.tc.umn.edu/

[iv] Jacobo García, “La reforma educative no sabe zapateco,” El País (Madrid), July 2, 2016. Accessed September 1, 2016. http://internacional.elpais.com/internacional/2016/07/02/mexico/1467464314_537564.html

[v] Ley General de Derechos Lingüísticos de los Pueblos Indígenas, Diario Oficial de la Federación, March 13, 2003. Accessed September 1, 2016. http://www.wipo.int/wipolex/en/text.jsp?file_id=220917

[vi] XIII Censo General de Población y Vivienda 2000, Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI). October 7, 2016.

[vii] Bárbara Cifuente and José Luis Moctezuma, “The Mexican indigenous languages and the national censuses: 1970-2000,” in Mexican Indigenous Languages at the

Dawn of the Twenty-First Century, ed. Margarita Hidalgo (Berlin: Walter de Gruyter, 2006), 191-248.

[viii] Ricardo Hausmann, Timothy Cheston, y Miguel Angel Santos, “La Complejidad Económica de Chiapas: Análisis de Capacidades y Posibilidades de Diversificación Productiva.” (CID WP No. 303, Harvard University, 2015), accessed August 16, 2016, http://growthlab.cid.harvard.edu/chiapas-project.

[ix] “Índice de Desarrollo Humano Municipal en México,” Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo en México, March 27, 2014. Accessed October 10, 2016. http://www.mx.undp.org/content/mexico/es/home/library/poverty/idh-municipal-en-mexico–nueva-metodologia.html

[x] “Country Comparison: GDP – Per Capita (PPP),” CIA Worldbook, 2015. Accessed October 10, 2016. https://www.cia.gov/library/publications/the-world-factbook/rankorder/2004rank.html

[xi] “Índice de Desarrollo Humano Municipal en México,” Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo en México, March 27, 2014. Accessed October 10, 2016. http://www.mx.undp.org/content/mexico/es/home/library/poverty/idh-municipal-en-mexico–nueva-metodologia.html

[xii] Dan Levy et al., “¿Por qué Chiapas es Pobre?” (CID WP No. 300, Harvard University, 2016), accessed August 16, 2016, http://growthlab.cid.harvard.edu/chiapas-project.

[xiii] “Salario relativo por hora de los trabajadores según nivel de escolaridad (2009),” in Panorama Educativo de México, Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación, 324. Accessed October 10, 2016. http://www.inee.edu.mx/bie/mapa_indica/2010/PanoramaEducativoDeMexico/RE/RE02/2010_RE02__c-vinculo.pdf

[xiv] “Polación Hablante de Lenguas Indigenas,” Instituto Naciónal de Estadística, Geografía, e Informática (INEGI), 2004.

[xv] Ricardo Hausmann, Timothy Cheston, y Miguel Angel Santos, “La Complejidad Económica de Chiapas: Análisis de Capacidades y Posibilidades de Diversificación Productiva.” (CID WP No. 303, Harvard University, 2015), accessed August 16, 2016, http://growthlab.cid.harvard.edu/chiapas-project.

[xvii] “Chiapas, Educación, ” XII Censo General de Población y Vivienda 2000, Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI). September 14, 2016.

[xviii] Dan Levy et al., “¿Por qué Chiapas es Pobre?” (CID WP No. 300, Harvard University, 2016), accessed August 16, 2016, http://growthlab.cid.harvard.edu/chiapas-project.

[xix] Ricardo Hausmann, Timothy Cheston, y Miguel Angel Santos, “La Complejidad Económica de Chiapas: Análisis de Capacidades y Posibilidades de Diversificación Productiva.” (CID WP No. 303, Harvard University, 2015), accessed August 16, 2016, http://growthlab.cid.harvard.edu/chiapas-project.

[xx] Robert McCaa and Heather M. Mills, “Is education destroying indigenous languages in Chiapas?” Department of History, University of Minnesota, July 6, 1998. Accessed October 10, 2016. http://users.pop.umn.edu/

[xxi] Hirotoshi Yoshioka, “Indigenous language usage and maintenance patterns among indigenous people in the era of neoliberal multiculturalism in Mexico and Guatemala,” Latin American Research Review, 45.3 (2010): 5-35

[xxii] Robert McCaa and Heather M. Mills, “Is education destroying indigenous languages in Chiapas?” Department of History, University of Minnesota, July 6, 1998. Accessed October 10, 2016. http://users.pop.umn.edu/

[xxiii] Hirotoshi Yoshioka, “Indigenous language usage and maintenance patterns among indigenous people in the era of neoliberal multiculturalism in Mexico and Guatemala,” Latin American Research Review, 45.3 (2010): 5-35

[xxiv] Carolyn Gallaher. Interview with Author. Personal Interview. Washington D.C., September 28, 2016.

[xxv] “Traducen a lenguas indígenas Constitución en Chiapas,” El Universal (Mexico), August 17, 2016. Accessed August 27, 2016


See the Small Mexican Town Embracing Islam

In Chiapas, 400 Mexicans are building a new identity by merging their indigenous practices with Islam.

In photographer Giulia Iacolutti’s native Italy, the conversation about Islam revolved around fear and terrorism, but when she arrived in Mexico, she found none of that.

In 2014, a professor introduced Iacolutti to the imam of one of the mosques popping up around Mexico City to host a growing Muslim community. For a year, she embedded herself in their homes, rituals and feasts for a project called Jannah, an Arabic word that represents paradise in Islam.

A group of Sufi Muslims from Spain began building this mosque in the city of San Cristobal de las Casas to house the growing community in Chiapas.

Islam came to Mexico in spurts over the past decades, with immigrants from Lebanan and Syria, and even a group of Spanish Sufi Muslims who came to convert members of the Zapatista revolutionaries in the ‘90s. It caught on quickly. The country now has around 5,270 Muslims—triple what it had 15 years ago, Iacolutti says. An Arabic teacher helps them read the Quran and a scholarship offers a chance to study at a medina in Yemen.

In Mexico, which is largely Catholic, Iacolutti found that having a belief system is more important than following a particular religion. She spoke to Catholic mothers who didn’t want their daughters to convert to Islam, but were pleased when the change inspired a more pious way of life. “In Mexico it’s better to convert to Islam than in Europe,” she says. “They don't think of terrorists.”

“They want to build identity,” Iacolutti says of the new Mexican Muslims. “What is pleasing about Islam is that it brings practical actions in daily life: You have to pray five times each day. You can’t eat pork and you can't drink alcohol.” (Read more about progressive Muslim women)

Converts are fueling the growth in Mexico City, while high birthrates and large families spur it on in rural regions.

After a year of living with the community, Iacolutti asked for an introduction to the imams who tended to a rural community of Muslims in the southern state of Chiapas. By merging their indigenous practices with Islam, these 400 converts lived much differently than their Mexico City counterparts.

For one, they tend to blend in easily, since many indigenous women wrap their heads in scarves. “I want to speak my language, I want to put on the indigenous dress, but I also want to believe in allah,” they told Iacolutti.

But the remoteness makes it difficult to maintain important tenets of their religion. Chiapas is a poor state, and meat that has been butchered in accordance to Islam, called halal, is rare. During one holiday feast, Iacolutti watched as the community sacrificed two cows and immediately brought meat to their Christian neighbors. “One ideal of Islam is you have to help a person that is poorer than you,” she says. “It’s not important if you believe in another god—you are my neighbor and you can eat the same food.”

Iacolutti is an atheist, but she was never once asked to convert. In such a devout country, her subjects seemed unbothered by a nonbeliever in their midst. Once, in a conversation with a Muslim woman in Mexico City she felt a longing for the other’s faith. “I think you have a very rich life because you believe,” Iacolutti told her. “I don't believe. I see you and think you have a better life.”

The woman scolded her. “You take pictures,” she replied. “Your god is photography and beauty and information. You believe in this. I believe in allah.”


The cuisine of Chiapas: Dining in Mexico’s last frontier

Although the mention of Chiapas frequently brings to mind images of masked revolutionaries and steamy jungles, Mexico’s southernmost state is a beautiful combination of mountains, plains and seacoast where tourism is once again flourishing as people rediscover the wonders of a region with deep pre-Hispanic routes.

Long before the Europeans advanced into Chiapas from the north in the 1520’s, several indigenous groups, most of Mayan extraction, had built civilizations known for their cultural and technological development. Besides their contributions to the fields of mathematics and astronomy, the chiapanecos made significant progress in the area of agriculture. Slope irrigation and drainage produced an abundance of produce, including corn, cacao, bananas, mangos, watermelon, tobacco, beans, avocados and chiles. The number of crops later grew to include coffee, soy, cotton, sugar and an enormous variety of exotic tropical fruit.

In addition to farming, the terrain of Chiapas also proved ideal for cattle ranching. Named for the Chiapas Indians, who are believed to have migrated from what is now southern Nicaragua, the region was prime for the importation of the European stock that graze on the high plains. The introduction of bovine and wool-bearing animals bore an important influence on both the economy and cuisine of Chiapas.

Like most inhabitants of Mesoamerica, the chiapanecos have always depended first and foremost on corn as the dietary staple. Strong indigenous roots still influence Chiapan cooking, especially in the use of native herbs such as chipilin, a fragrant, tasty, thin-leaved plant, and hoja santa, the large anise-scented leaves that characterize much of southern Mexican cooking. These are often used in the many varieties of Chiapas’ famous tamales, with chipilin incorporated into the corn dough of some tamales and hoja santa used as a wrapping for others. Corn is also taken as a beverage, in the form of pozol, made with corn dough dissolved in water and flavored with chocolate and sugar or left to ferment and served ice cold. The black beans favored in the region make a tasty and nutritious compliment to the many corn-based meals and snacks.

Adding variety to the local diet are dishes prepared with the beef, pork and chicken that contributed to the formation of a creole cuisine. Although some indigenous groups still hunt deer and wild boar, this practice is becoming less common as these species are in danger of being hunted into extinction. Much more common is the use of beef, especially the thin cut called tasajo, which is prepared with a variety of sauces. One of the tastiest and best known of these is made with pumpkin seeds, an important ingredient in Chiapan regional cooking. Meat dishes are frequently accompanied by vegetables such as squash, chayote and carrots.

An offshoot of the beef industry is the making of cheese, much of it still done on a small scale on ranches and cooperatives. Among the most highly regarded of these artesanal cheeses are those of Ocotsingo, Rayon and Pijijiapan. Smooth, white rounds of Ocotzingo cheese with pale yellow rinds are specially ordered by restaurants and gourmets in different parts of Mexico.

As though the culinary resources provided by field and farm were not enough, Chiapan cuisine also makes use of the abundant fish and shellfish of the state’s Pacific coast. Bass, grouper, mojarra, sardines, shrimp, crab and clams are all frequent additions to the menus of the coastal region where, like their Oaxacan neighbors, the inhabitants preserve the shrimp harvest by drying what will not be prepared immediately. Dried shrimp are often combined with a fresh tomato salsa for an appetizer, and are an essential ingredient in the famous tamales juacanes, filled with a mixture of black beans, dried shrimp and pumpkin seeds.

Topping off a Chiapan meal or eaten as late afternoon or evening snacks, are the regional sweets: crystallized fruit, coconut candies, flans and compotes. San Cristobal de las Casas is famous for its sweets, chocolates and baked goods, as well as gourmet coffee. Other cities boast their own specialties.

In Tuxla Gutierrez, one may sample ningüijute, a seed-based pork mole, chispola, a beef and vegetable stew, and pictes, fresh sweet corn tamales. In Chiapa de Corzo, famous for its food and fiestas, cochito horneado, roasted suckling pig, is flavored with an adobo (paste) made with ground seeds and herbs. Comitan’s culinary offerings include hearts of palm salad in vinaigrette, and visitors to Palenque will find many versions of fried plantains, including those filled with black beans or cheese, on the menus. This pre-Hispanic site is located in a cattle-grazing area and the beef dishes here are particularly good.

With the many pre-Hispanic and European ingredients that produce such a wide variety of dishes, it is worth noting that, unlike other regional Mexican cuisines, this one does not rely heavily on chiles as an integral part of its recipes. Instead, they are normally served as condiments. The Chiapan chile de siete caldos, named for the fact the just one is enough to season seven pots of soup, and the tiny, dried red chile simojovel, are both far too hot to be used in quantity while cooking the food itself. Instead, chiapanecos much prefer a combination of slightly sweet seasonings in their main dishes. Cinnamon, plantains, prunes and pineapple are often used to flavor meat and poultry dishes.

The following is a selection of recipes that are worth trying at home and even better in beautiful Chiapas itself.


Chiapas typical food: featured dishes

The marked presence of indigenous cultures, such as the Olmeca or Mayan, plus the Spanish influence, mark the gastronomy of the area.

Likewise, its orography and the amount of crops that are presented in the State, such as corn, mango or chocolate give your food a wealth of ingredients.

1- Tamales of chipilín

The tamales are, with all their varieties, the main dish of this State, reflecting all the cultural influences of the zone. Among them stands the chipilín, a wild plant originating in the tropical areas of the region.

To elaborate it it is necessary to mix the leaves of this plant with mixtamal mass, which is nothing more than the corn cooked next to the lime and later husked and ground.

Then to this mass chicken and cheese is added and everything is wrapped in banana leaves

2- Holiday Soup

In its origins this soup was taken during the vigil of Holy Week in San Cristóbal de las Casas.

Over time, it was losing that union with religion, new ingredients were added and today it is found in many other celebrations and celebrations.

Currently, this dish, also called bread soup, includes white bread, poultry broth, raisins, green beans, banana, egg.

Nor can you miss the oregano and saffron that are the ones that give it its special flavor.

3- Shuti with momo

The use of shuti as an ingredient in many chiapanecos dishes goes back to pre-Hispanic times, when indigenous peoples already included them in their diet.

It is a river snail, with a characteristic black shell. They are very frequent in the area between Palenque and Ocosingo, as well as in areas near Tuxla.

This dish, in addition to these snails, contains chili, epazote and tomato broth. To use the shutis, you must first have several days feeding them on holy grass, in order to cleanse your stomach.

4- Pepita with Tasajo

The pipette with tasajo is the best known dish of Chiapa del Corzo, where it is usually taken at all important parties.

In this locality this plate is known like"the great food". At present, it can be found in many other cities of the state and is served at any time of the year.

This meal is prepared with strips of dried meat plus a sauce made with pumpkin seeds, tomato and rice. To this stew, spices like the achiote are added to it.

5- Pozol

Already the indigenous peoples who inhabited the region were drinking a drink made with corn masa, cocoa and pochotl grains, which give the recipe its name.

Not only did they take it to cool off, but the nutrients it contains are enough to almost replace a meal.

At present, it has become the drink that best represents Chiapas. It is usually drunk using a jicara of nose, a traditional fruit of the zone.

It is taken cold or at room temperature, with cocoa and sugar. The drink is accompanied by chili and salt or, depending on taste, sour with dry chile.


1994: The Zapatista uprising

A brief history of the rebellion in Chiapas in the jungles of Mexico, where hundreds of thousands of people rose up against the Mexican state and organised themselves into libertarian-inspired federated communes, which are still in existence today.

“¡Ya Basta!” ("Enough is Enough!") declared the EZLN (Zapatista National Liberation Army - named after the Mexican revolutionary Emiliano Zapata), as they burst to international attention on New Years day 1994.

The rebellion started in San Cristobal de las Casas, Chiapas, Mexico in the tradition of all peasant armies: ransacking town halls and burning land deeds! Destroying 10 government offices, freeing 179 prisoners, then attacking an army garrison, and in one town shooting down an army helicopter, and torching the town hall before quietly slipping back into the jungle. The timing for the international “audience” was crucial, coinciding with the controversial introduction of the North American Free Trade Agreement.

It didn’t take long for the state to respond, on January 4th ten towns near San Cristobal were bombed, 400 people died. On the 5th tanks arrived in the area along with more troops, yet more died. The government began to distribute black propaganda, and prevent human rights organisations entering Chiapas. The EZLN then withdrew to the jungle, and a tense ceasefire began on January 12th. Since then the Mexican army has been using a tactic of low intensity warfare (killing and displacing civilians), which continues to this day.

The Zapatistas have organised international “encuentros” attracting thousands of people from around the world which have been influential on the global anti-capitalist movement.

The Zapatista uprising has allowed over 1,100 communities in Chiapas of 300-400 people to organise federally into 32 autonomous municipalities where power lies at the base. Local decisions are taken at a local level and important decisions are made at a wider regional or municipal level, discussions continuing until something like consensus is reached. In these areas the people have much more control over their lives than before and women can play a much bigger role than traditional society allowed.

On the negative side the EZLN is hierarchically organised with officers of different ranks and high profile leaders. Their stated aim is a programme offering little more than liberal capitalism and it’s even backed up by appeals to the Mexican constitution.

Nevertheless, the struggle of the peasants in Chiapas has been inspirational to many people around the world and we send our solidarity to all those struggling for freedom and equality in Chiapas.